Hay una carrera; los participantes corren, los números en la espalda y dibujados en los brazos, los espectadores y jueces a los costados. Algunos caen por el camino, se tropiezan, pierden las fuerzas y sucumben; otros ayudados por la fuerza de la fe y la esperanza se sobreponen al cansancio y hacen oídos sordos a sus cuerpos agotados, tienen barra y a cada grito de ánimo suman un paso más. La línea de meta está cerca, los carritos con agua y los cuidados para después de la carrera los esperan; sólo un par de pasos más, el corazón se acelera, las piernas adquieren nuevas fuerzas y el mundo para. Un par cayeron antes de llegar a la meta; otros llegaron y recuperaron fuerzas, mientras que otros, los rezagados, llegaron demasiado tarde, cruzaron la meta y se desplomaron.
Los primeros dos son necesarios, ganadores y perdedores de la vida; gracias a los perdedores, los ganadores llegan a la meta. ¿Pero qué pasa con los rezagados? ¿qué pasa con los que corren, y al llegar a la meta no hay nada que los espere más que la muerte? No tiene que ser así, pero así es.
En alguna parte hay un padre de familia, que tiene un perrito feliz esperándolo en la casa, un hijito de seis años que está aprendiendo a sumar y una hijita de cuatro que entró a clases de ballet, una esposa cariñosa que quiere estrecharlo entre sus brazos; en alguna parte el hijo de alguien, el hermano de alguien, el mejor amigo de un amigo corre esperando llegar a la meta y no quedar en el camino, sabiendo siempre que las posibilidades de ser un rezagado están ahí. En alguna parte, a la vuelta de la esquina, tal vez alguien al lado suyo. Alguien que por alguna casualidad de la vida está mal equipado para la gran carrera, pero que un cambio de zapatillas o un par de pantalones nuevos de correr podrían solucionar. ¿y si ese par de zapatillas pertenecieran a uno de los perdedores? el perdedor hizo lo que pudo, pero está fuera de la carrera; el rezagado podría ganar gracias a las zapatillas, pero la barra del perdedor quiere guardar las zapatillas como recuerdo.
Hay gente que escuda en que al ser donantes los médicos descuidan sus vidas para favorecer a nuestros rezagados, nuestros corredores con pequeñas averías que podrían significar la vida o la muerte. Hay gente que se escuda en la religión, en que el cuerpo tiene que estar intacto para el juicio final y no debe ser profanado. Donar es un tabú. ¿por qué aferrarse a la cáscara?¿por qué no ayudar a alguien que tendría toda la vida por delante gracias a nuestros seres queridos o nosotros mismos llegado el caso? ¿qué pasaría si fuera su papá, su hermana, su mamá, su amigo el que se queda atrás en la carrera?¿uno mismo?
Pienso que para evitar problemas, todos deberían ser donantes desde el nacimiento; se acabaría el mercado negro de órganos, se acabaría el mito de que los médicos dejan morir a pacientes sanos para favorecer a los que esperan, se acabarían las listas de espera eternas y mejoraría la calidad de vida de miles de personas.
Y para quienes se escudan en la religión: Dios dice que toda vida es preciosa. Entonces toda vida que pueda ser salvada es un regalo. Y de todas formas, lo que a Dios le importa es el ALMA de la gente, no el envase; el alma es lo que se va al cielo, y si nuestra última acción en la vida fue un acto egoísta, como dejar explícito que no queremos ser donantes, ¿no sería eso un asesinato por omisión?
Dedicado a todos los que esperan un milagro, el milagro del cambio de mentalidad de la gente.






Hola, cómo estás, espero que bien, buen artículo, es importante la donación de órganos, te invito a que visites mi blog y leas una crónica que escribí sobre Felipe Cruzat, adios...
Hola amiga: En un mundo perfecto todos deberíamos ayudarnos y ser potenciales donantes. Entonces la vida sería una carrera en la que no habrían perdedores ni rezagados. Pero sabemos que no es así y cambiar la mentalidad es sumamente difícil, aunque no imposible. Habrá que tener paciencia ya que poco a poco existen muchas personas que van adquiriendo conciencia. El egoísmo, los tabúes, las creencias religiosas y la ambición de algunos entorpece el camino. Un abrazo.
El estado, naturalmente através del gobierno, siempre le ha temido a ese otro para estado que es la religión. Por eso - a pesar de que el gobierno es civil- desde el estado se obra religiosamente, y por eso no ha podido propsrear plenamamete la eutanasía, y la donación de órganos. EStoy contigo, encantico:por ley, todos debemos ser donantes. Qué buena idea para un referéndum. Un abrazo estrecho. Argivo
YO ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO SI ALGUNA PARTE DE MI CUERPO YA INSERVIBLE PARA MI, NIDO DE GUSANOS DESPUES DE MI MUERTE A DE SALVAR LA VIDA Y AYUDAR A UNA MEJOR CALIDAD DE VIDA DE OTRO SER HUMANO,...PUES QUE AGARREN LO QUE PUEDAN....SALUDOS..ADMITO UNA COSA TE LEI POR ENCIMA PERO ME GUIE DEL COMENTARIO DE ARGIVO TU ME PERDINARAS PERO ES K MI TIEMPO ES CORTO Y ENTRE A SALUDARTE..Y BUENO ME ENCONTRE CON ESTO...ABRAZOS
YADI
Mucho se habla sobre la donación de órganos y de los trasplantes, pero no se dice una verdad del porte de una catedral: no hay suficientes equipos especialistas para retirar esos órganos, y no existe la coordinación que se necesita, la rapidez, porque esos órganos tienen pocas horas de viabilidad, de manera que ese cojo, le echa la culpa al empedrado...